Hola nicole.
Te vengo a contar, una historia muy particular, de una pendeja de mierda que no paraba de rezar a satanás. Dicen que la podes escuchar si te miras para adentro.
Siempre creí que mi vida estaba dirigida a un mejor lugar, es decir, todos hablaban de la felicidad y yo quería experimentar que carajo era la felicidad. Todos hablaban de mamá y papá, pero yo siento que jamás tuve mamá, ni papá. Pero mi vida nunca estuvo dirigida a un mejor lugar, todos los días cuando me despierto, me quedo diez minutos tirada mirando el techo, analizando si vale la pena despertar, pero aún así no habiendo motivos para moverme, me muevo igual. Todos los días me castigo por lo que soy, me insulto y me pego cachetadas cuando hago algo mal, me enseño a mi misma lo que es llorar y odiar. Me lavo los dientes evitándome mirarme al espejo porque no quiero ver la infelicidad. Camino lento y a veces rápido pero no voy a ningún lugar, no se porqué me apuro. Me visto y me desanimo. Pienso las 24 horas, los 365 días del año, no paro en ningún momento, me atormento, ahogo, me muero, lloro, sufro, odio, me decepciono. Me pregunto a mi misma '¿Quien te pensas que sos?' y se que, se que no soy nadie, nadie que valga la pena. Me dedico a mis fantasmas porque no tengo nada para hacer, charlo conmigo misma porque nadie me quiere escuchar, me aconsejo porque me conozco mejor que nadie. No busco camino alternativo, si me va a llevar al mismo lugar. No tengo mejor opción que imaginar que soy otra, otra mejor, vacía de defectos y miedos, sin esquinas que lastiman, sin espacios vacíos, ni errores de configuración. Me sueno los dedos haciendo canciones, busco pretextos para no salir a mirar el sol, me invento personas a las que conocer y escucho nombres que jamás nombré. Doy vida a ideas que jamás van a nacer, me invento un futuro que nunca va a ser y si me detengo a pensar en mi, me saco mis derechos y dejo de ser una persona. Cuento hasta 100 y juego a esconderme y me busco, pero nunca me encuentro, me aburro pero no hago nada para no hacerlo, pinto las paredes intentando agrandarlas porque el cuadrado en el que duermo cada vez se me acerca más a la cara. Me mezclo con el frío de la habitación, se me hace escarcha en la sangre, se me para el corazón pero no muero. Charlo sola y me hablo a mi misma, me cuento chistes y me rió sola, siempre hago todo sola, lloro sola, como sola, paso mi vida, sola. Sentarme a comer es un acto tan triste, realmente no quiero comer pero sin embargo mastico la comida, me pesan los cubiertos y quiero llorar. Quiero revolear el plato contra la pared, ¿Ya dije que quiero gritar? Gritar hasta escupir sangre, hasta quedarme sin voz, gritar hasta que me duela más de lo que me duele ahora.
domingo, 25 de agosto de 2013
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