Reprimiendo viejos esquemas de sublevación, me arranqué la piel, hice corazones a mi alrededor, jugué al solitario mal acompañada. Explorando, en busca de un escondite mejor para mis herramientas de auto-compasión, clamando silencio a las paredes para que no delaten mi condición, tapándole los ojos a todos mis muñecos para que no me vean llorar, di vuelta los cuadros para no atreverme a mirar, tapé los espejos para no guardar mi alma en algún lugar más. Y cuando sucedió, no hubo remedio más exquisito que la liberación fantasmal de mi maldito yo, que abruma con el olor de la perdición y juega conmigo al manipulador. Estando ahí, quieta en la esquina de la habitación, mirando el desastre que generó mi poco auto-control, limpiándome las penas con un poco de alcohol, rogando al cielo que me mate solo por hoy. Cierro los ojos pensando en el color rojo de la sed de un depredador, las nacientes ganas de morir y el resplandor de la conmoción por no poder más, me prometo a mi misma que mientras pueda voy a seguir, mientras pueda voy a mirar, pero sin darme cuenta me encontré en la situación de que sin poder continuar y sin poder mirar, me hallo muriendo poco a poco con un dulce sabor. Me tiro al piso, veo al techo riéndose de mi situación, como por casualidad, riendo porque sabe que me voy a quedar.
Sigo teniendo color en las mejillas, a veces tengo miedo de no poder cambiar la metodología de la acción, pero aún tengo algunos ases debajo de la manga, soñé todos los días de la semana con el infierno, llorando porque no me quería quedar en esta vida tan terrenal, suplicándole a Lucifer otra oportunidad más.
¿Cuántos secretos puedo mantener? Y me vuelvo loca, porque donde estoy no es donde quisiera estar, pero sigo imaginando, deseando, conociendo. Todo lo que quiero oír es algo que todavía no descubrí, si tan solo me quitaran la mordaza, por un momento.
No te duermas.
Me gustaría tanto que puedas explotar todo lo lindo que tenes. Por que creeme que en la lista de personas buenas que me llevo del colegio de mierda que padecemos, vos estás ahí. Y no son muchos. Me gustaría tanto que puedas caminar infinitamente por todas las calles lindas que la vida te da, y vos estas tan ciega que no podes ver. Me gusta que anheles ser algo más que un 'monstruo de divan' y más que un monstruo te llamaría una chica que simplemente necesita que alguien le saque la venda de los ojos, que le saquen las tijeras de las manos y se las llenen de felicidad, que le saquen la lluvia de las mejillas los días tristes, y que le llenen los ojos de brillo. Me gustaría tanto que limpies tus penas con sonrisas, con cosas que te llenen el alma, y no con alcohol.
ResponderEliminarMe gustaría tanto, que todos los días te propongas a ser un poco más feliz.