Estas muriendo, y tu bagatela para piano solo en la menor no para de sonar. Estás matando, clavando tus cuchillos en tu meditación natural. La historia de Elise es un tanto particular, una simple confusión, un mal entendido menor. No te pongas paranoica, el problema no sos vos, el problema es lo poco que te pueden entender. A escalas menores en do mi la si, mi sol si do estás siendo enterrada en lo profundo de tu corazón. Elisa murió, Beethoven también, la bagatela inmortal ganó la guerra como un buen pastor. Sin Elisa y sin Beethoven, sin el piano y sin vos, el mundo no hubiera cambiado mucho.
¿Qué es lo único qué te queda? Hincarte y someterte ante el piano, para que apacigüe un poco el llanto, que no se escuche tanto. No sin antes dejar, algunas manchas de sangre sobre el blanco ancestral, de las teclas moribundas sin vida artificial, ni sonoridad.
Mi mi re mi re mi si re do la.
La mediocre música no para de llorar, porque Elisa ya no puede respirar y el amor de Beethoven murió a más tardar. La mediocre yo no para de llorar, porque ella todavía puede respirar y el odio vivió por mucho tiempo más. Do mi la si, mi do si la mentira de tu vanalidad, disfrazada de felicidad, podrida, mentirosa. Mirale la cara a tu miedo principal. Te escondés y corrés, buscas algo con que lastimar, algo con que añorar esos momentos de felicidad que no podes recordar, te quedas sin aire princesita de la espontaneidad. Sabés tantas cosas, otras simplemente las querés olvidar, haceme un favor y dejá depreguntar.
si do re mi sol fa mi re fa mi re do.Calentá con un tiro de prueba la punta de la pistola si no te gusta el punzante frío metal, no te quejes de colmar la saciedad de tu injustificada ira hacia todo lo que tocas. Estás conectada a un vinculo singular, donde la vida te da la espalda y la muerte te ofrece poder volver a jugar, estás apostando cosas que no tenes, apostas tu alma llena de veneno. La santa se te escapó otra vez, la tenías entre tus manos, la podías oler pero el miedo te jugó en contra, te abandonó y volviste al amanecer. A las plegarias escondidas en los cajones, a las mentiras olvidadas debajo de la cama que se alimentaron de tu comida ya vomitada. Ya no dormís, porque el miedo a soñar siempre te pesa más, ahora fingís que todo pudo mejorar, que encontraste un camino alternativo a tu espontaneidad, todos se creen esa carita de nada pasa acá. Cuando nadie te ve, cuando estas cara a cara a lo que sos, cuando rompes los espejos y golpeas la pared, cuando te cortas la piel porque no te gusta lo que ves. Sos tan inmaculada y tan serena después, sobreviviste a la tormenta, cosa que hubieras preferido no hacer, entonces, vuelve el huracán. Romperte la piel nunca es tan fácil como crees ver.
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